
El niño va forjando la confianza en sí mismo desde que nace a través de la mirada confiada y orgullosa de sus padres.
La confianza en sí mismo es un valor esencial para el niño, ya que es lo que le permitirá intentar cualquier cosa, aceptar desafíos y enfrentarse a nuevas situaciones sin angustiarse demasiado.
La confianza en sí mismo tiene un verdadero efecto estimulante en el niño: le da la energía y el valor necesarios para adentrarse en la vida, enfrentarse a los aprendizajes, hacer amigos y conquistar, poco a poco, su autonomía.
Por lo que a los padres respecta, también es esencial que confíen en sí mismos como padres, que no se dejen invadir por las dudas, aunque sea normal tenerlas.
La tarea comienza con la actitud de los padres, reconociendo que el niño tiene todas las cualidades y las capacidades necesarias para lograr lo que se propone.
Te invito a dedicar tiempo a tus hijos, para lograr una relación de confianza y seguridad, para que los niños se sientan libres de expresar sus sentimientos y situaciones que se les presenten.
