
Mente sana en cuerpo sano, decían los griegos.
Nunca es tarde para empezar a hacer ejercicio ni para cosechar sus múltiples beneficios. La actividad física regular multiplican la probabilidad de tener un envejecimiento saludable, independientemente de la edad elegida para comenzar.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos un 60% de la población mundial no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para la salud.
El ejercicio físico beneficia a las personas mayores más allá de lo meramente físico. No sólo mejora la fuerza, elasticidad, coordinación, equilibrio, recorrido articular, resistencia a la fatiga y capacidad pulmonar. Desde el punto de vista mental, mejora el estado de alerta y concentración, agiliza el procesamiento de la información y favorece la producción de endorfinas, que nos ayudan a sentirnos mejor. También hay beneficios en la calidad y cantidad de horas de sueño.
Actividades como caminar a paso ligero, hacer bicicleta estática, nadar, subir escaleras o incluso bailar, son ejemplos de ejercicios de resistencia que se sabe que además de mantener en forma el corazón, los pulmones, el sistema circulatorio y mejorar la aptitud física general, también tienen efectos beneficiosos para el cerebro. El ejercicio favorece la formación de neuronas nuevas en el hipocampo, fundamental para la memoria y el aprendizaje.
Inicia ahora, hazlo por ti y disfruta una vida activa y saludable.
