
Hoy en día, son muchas las obligaciones y ajetreos de la vida moderna, esto hace que en ocasiones los padres no dispongan de grandes cantidades de tiempo para dedicarles a sus hijos.
Dedicar tiempo de calidad con los hijos es sumamente importante para su desarrollo físico, intelectual pero sobre todo para su desarrollo afectivo y emocional.
Casi todo el día los padres están fuera de su casa mientras los niños o adolescentes pasan tardes enteras encerrados en su dormitorios haciendo tareas o en Facebook. Cuando llegan a la noche a casa prácticamente los padres solo preguntan cómo le fue en el colegio, qué hará el fin de semana, si regresó con su pareja y otras preguntas del estilo.
Digamos que al llegar a casa tú entras como en un modo automático, en donde tu mente debe avisarte que debes cambiar el chip y entrar en modo de funcionamiento mamá y preguntar todas esas cosas que se supone que una madre debe saber.
Sin embargo, para un adolescente, el que su madre ausente todo el día (por trabajo u otro motivo) le pregunte esas cosas, es como una forma de ejercer control sobre su vida, De modo que, en vez de existir un espacio de diálogo y comunicación en la familia, la adolescente se enfadará y se rehusará a responder las preguntas, generándose un clima de tensión familiar.
Debemos tener en cuenta que lo realmente importante para los niños es la calidad del tiempo que los adultos pasan con ellos y no la cantidad del mismo. Es importante organizarse para dedicar tiempo de calidad a los niños. Tiempo en el que disfruten de nuestra compañía, de cariño, aprendizaje y desarrollo.
