
Natación es uno de los deportes más completos que existen. El medio acuático es ideal para mantener sano el sistema cardiovascular, prácticamente a cualquier edad. En niños, regula el colesterol y previene la obesidad.
La práctica de este deporte es beneficiosa para muchas partes del cuerpo, porque intervienen muchos grupos musculares. Además, es una buena forma de prevenir afecciones como la hipertensión arterial o el sobrepeso.
La natación, como la mayoría de los deportes, favorece la socialización. En este caso, los niños adquieren nociones y capacidad de salvamento.
Las tres fases fundamentales por las que pasa todo niño para aprender a nadar son las siguientes:
1- Supervivencia. En esta etapa se enseña a los niños a familiarizarse con el agua, a respirar y, más adelante, a flotar. Cuando la confianza ya está bien afianzada, se enseña la propulsión por el medio acuático.
2- Autonomía. Aquí ya trabaja con desplazamientos, saltos y juegos en el agua.
3- Técnica. Se empieza a practicar la natación como disciplina deportiva. Se enseñan a los niños los diferentes estilos y modalidades de competición.
Te comparto algunos consejos:
- La intensidad de las sesiones debe ir aumentando de forma progresiva.
- Lo ideal es ir practicando poco a poco hasta alcanzar las tres sesiones semanales de 30 minutos.
- No olvides ducharse siempre antes y después de la sesión.
- Equipa a tu hijo con calzado adecuado para prevenir los hongos en las piscinas y las duchas, el gorro y las gafas son también herramientas imprescindibles.
- Siempre usar protección solar si la practica es al aire libre.
